En la alborada de un amanecer fresco en el ocaso del verano, desayuno como de costumbre en el restaurante “El Maño” mientras veo las noticias en la televisión del bar. Hay varios lugareños de edad avanzada tomando café y departiendo sobre problemas totalmente surrealistas. La gente joven está detrás de la barra agarrados a su tierra, a sus raíces… y a un futuro de pocas posibilidades a su alrededor. Observo con atención que ninguna de las catástrofes que aparecen en el telediario, perturban la tranquilidad de su tertulia. Aquí aparentemente las cosas que importan suceden dentro del valle, el resto de mundo es una película irreal. La vida no se entiende, ni se imagina a esa velocidad.
La temporada de pesca en el Coto de Castril se consume con los últimos sorbos del verano. Los días que no hace mucho permitían largas jornadas de pesca, se acortan, el calor se soporta holgadamente y la naturaleza esta predispuesta para las impetuosas tormentas que preceden al otoño.
Me gusta saborear la brisa antes de bajar al río, paro, le doy la cara al viento oteando el inmenso valle desde arriba…..libertad plena.
La Sierra de Castril está cambiando, se hace un año mayor, estamos en periodo de permuta del paisaje, dejamos los colores cálidos pasando a tonos ocres. El río no es ajeno a la mudanza de estaciones, la transparencia de las aguas se canjea por un cauce blanquecino a causa de los arrastres que produce la erosión del agua en su camino. La lluvia moldea las montañas, modifica el cauce, como el caminante hace río al andar y el instinto de las Truchas empieza a agitarse.

Cualquier pescador experimentado o neófito tiene que saber, que los insectos se desarrollan y pasan gran parte de su vida debajo del agua. Basta levantar cualquier piedra del lecho del río para verlo, y forman gran parte de la dieta diaria de los salmónidos.
Este conocimiento nos ayudara conseguir capturas si imitamos correctamente las fases y estados de la vida de los insectos, pero también sus movimientos. Tener una amplia gana de especies es sus distintas fases, supone un recurso importante en el desarrollo de las jornadas, pero para realizarla correctamente no solo cuentan nuestras imitaciones, influyen otros factores.
Las Truchas siguen unas pautas de alimentación que inciden claramente en los modos de pesca e imitaciones que utilizamos. Pescar a “Ninfa” es imitar una de las mayores fuentes de las que se alimentan los peces, la cual en mi opinión puede ser de tres tipos:
1. Preferida; Porque nos guste esta modalidad de pesca.
2. Ocasional; Porque nos adaptemos a lo que nos demande la jornada.
3. O forzada: Porque desde el primer momento el estado del río así lo exija.

Cuando le explico a alguien mi pasión por la Pesca a Mosca y la acción de la captura y suelta, la mayoría de la gente no lo comprende. Alguno, y esto nos ha pasado a todos, hasta duda de tu cordura. Las palabras a veces no son suficientes para trasladar a una calle asfaltada, las sensaciones que se viven cuando en el cauce y poner en valor los sentidos.
Quizás las mejores palabras para definir los sentimientos están plasmadas en el cine.
……..cuando me encuentro solo en el crepúsculo de la montaña, toda la existencia parece fundirse con mi alma, mis recuerdos, con los sonidos del río….. "Castril" y con un ritmo de cuatro compases y la esperanza de que surja un pez. Finalmente todo se funde en una sola cosa y un río la atraviesa.
El río que fue escavado por el gran diluvio universal corre sobre las piedras desde el sótano de los tiempos. En algunas de las piedras, hay gotas de lluvia intemporales, bajo las piedras, están las palabras y algunas de las palabras son las de ellos. Estoy hechizado por las aguas…….
A River Runs Through It, El rio de la vida 1992.
Antonio Guirao con una captura.Hoy el olor húmedo impregna la Sierra de Castril, es refrescante, terapéutico y limpio… veo escorrentías de agua desde los barrancos y al llegar al río lo encuentro “tomado”, es el color típico después de una gran tormenta.
Es miércoles, la tormenta fue el domingo y aun se nota claramente en los lodos acumulados en el cauce. Todo nos indican que tendremos que buscar las Truchas a fondo, por tanto estamos en el supuesto Nº 3.
Compartí unos momentos de la jornada con el amigo Antonio Guirao, una enciclopedia con caña que a pesar de que todo estaba en contra, tanteo con la Ninfa cada palmo del fondo de las pozas y logro meter algunas Truchas en la sacadera,
Las Ninfas permanecen debajo de las graveras, tierra y piedras del fondo emergen iniciando su ascensión a la superficie para culminar su desarrollo. Ese es el momento que aprovechan las Truchas para saciar su apetito. Ese extraordinario cambio y los movimientos son los que tendremos que imitar con nuestras “moscas”.
Rio Castril (Detalle)
Todas estas formas de movimiento y traslado de las ninfas deben tenerse en cuenta en la acción de pesca. Es imprescindible además de acertar con el insecto a imitar, lograr una presentación y deriva acorde con las circunstancias del momento. La diferencia entre pescar o no, puede estar en la paciencia. Adaptaremos acompañado con el movimiento de nuestro brazo, la velocidad de la Ninfa a la del agua, intentando que nuestra imitación haga su recorrido lo más pegada al fondo posible.
Obviamente a mayor corriente tendremos que poner Ninfas mas plomadas y caso de utilizar un tándem, la Ninfa más cercana a nosotros debe estar más plomada para ayudar a profundizar a la del terminal. (Actúa de peso profundizador, timón y controla la deriva) Esta ultima Ninfa, si podrá ser más pequeña y “menos” plomada.
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Uno de los mayores errores de la pesca a Ninfa es pensar, que cuando la Ninfa sobrepasa la zona que pretendemos pescar ha perdido efectividad bajo el agua. Solemos tirar de ella para sacarla y efectuar otro lance al final de la poza. La Trucha puede picar cuando la Ninfa esta subiendo imitando la emergencia hacia la superficie, por tanto, antes de que la Ninfa llegue al final de la poza elevaremos suavemente la caña, manteniendo tensa la línea para imitar un insecto en fase emergente. Ten paciencia a aplicar este movimiento y veras su efectividad.

El amanecer y el anochecer son totalmente opuestos en sensaciones y colores, el comienzo y el final, la luz y el contraste, la misma fotografía que inicia esta entrada la cierra con un mágico oleo.
Antes de acabar la temporada quiero intentar volver para despedirme hasta el año próximo del Río Castril, aunque para eso tenga que ser tan rebelde como el viento de poniente. Despues apurare mis últimas salidas en ríos mas al norte de Andalucía. Los remansos de las riberas están a punto de colgar el cartel de: “Cerrado por veda” ahora les toca a ellas (Las Truchas) ser las protagonistas.
FIN