La tertulia a pie de río entre Antonio P. y yo es amena, estamos comiendo en un restaurante de la ribera del Genil, charlamos amenizados por el discurrís del agua que atempera de manera suave, la “ola” de calor de los últimos días en el sur. A la sombra de los castaños hemos abierto una “ventana” a través de la cual todo ilusión y buenas sensaciones de cara a la tarde.
Antonio P. (Ver foto arriba)
Aun esperábamos que un poco mas tarde Alex se uniera a nosotros, pero de momento decidimos dejarnos caer en la parte alta del Acotado. Casi rogando al río en primera persona que calme nuestro calor, Antonio aprovechaba cualquier momento para refrescarse la cara y el cuello, con el agua que de manera intemporal recorre el valle del Río Genil, siendo día a día la mejor separación entre el suelo y el cielo.
Alcé la mirada y vi a Alex que ya nos había localizado desde lo alto del camino, en el trabajo y en la pesca: Siempre hay que ser puntual.
Me fascina la Pesca Mosca y me pregunto porque el río, la ribera, el agua, las Truchas… hace que gente de distintos países, ciudades o regiones consigan hablar el mismo idioma. No hay fronteras, banderas, ideologías, idiomas ni extranjeros que no se entiendan: cuando las palabras se cambian por el compañerismo y una jornada de pesca. La Pesca a Mosca consigue que una pareja de pescadores se una para encontrar la imitación correcta, para una vez encontrada, crear un lances “perfecto” que termine en con una emociónante picada.
Pero, llegar hasta la mosca ideal lleva a veces un laborioso baile de cambios, nudos y moscas en el final del bajo de línea. Durante esta jornada, como solemos decir en el argot, el río presentaba un aspecto impresionante “pero Las Truchas estaban bastante duras”, tuvimos que hacer mil probaturas.
En las posturas donde la vegetación estrechaba el cauce, el aire racheado complicaba los lances en demasía. Había que hilar fino para colocar la mosca con precisión, Antonio consiguió varias subidas que parecían rechazos, ejecutando lances rodados para evitar el viento.
En las curvas y zonas más resguardadas la posada era más fácil, las chorreras y tablas escalonadas hacían más divertida la pesca simulando: un gran “parque de atracciones" en el que el tiempo se pasa volando.
Cambios continuos de mosca, bajos y diámetro final no hacían cambiar la tónica. Las picadas fueron pocas, aunque no por esto el Río Genil nos sorprende, la pesca en este coto puede ser muy bipolar y cuando las truchas no están, no están. Los pescadores que visitamos este acotado ya tenemos experiencia en estas situaciones.
Pocas truchas, buen río, espectacularmente decorado con una bonita "paleta" de colores. Nuestra línea parecía estirarse a cámara lenta, buscando poner todo lo que estaba en su mano para suavizar la posada y nuestra ansiedad.
La caña entre las diez y la una, el sol despidiendose entre las 9 y las 10, la pesca bajo mínimos y vuelta a casa a la espera de que otro día se nos dé mejor.
NOTA: Para todos los amigos de “Pesca a mosca Granada” el Coto del Río Genil presenta en este momento tres partes diferenciadas:
1º Desde el límite superior en la unión con el Río San Juan, (refugio de pesca) aguas abajo hasta la toma de la central eléctrica. (La mas "caudalosa")
2º Desde la unión con el Río Maitena aguas abajo hasta el límite inferior.
(Bastante "caudalosa" al unirse dos ríos)
Y por ultimo una 3ª parte: Desde la "toma" de la Central Eléctrica (Parte alta de acotado) hasta la unión con el Río Maitena. (La menos "caudalosa")
Los pescadores que quieran menos agua para pescar tendrán que escoger este tramo central, para “dejarse caer” en busca de nuestras amigas "pintonas". La "toma" de la Central Eléctrica extrae y elimina muchisima agua del Río, cambian los niveles de caudal, oxigeno, parámetros y condiciones para la vida piscicola. También aunque esta sean la menos importantes cambian las condiciones para la pesca.
FIN
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